Nos vamos al Himalaya

Carlos Pauner, Marta Alejandre y Javier Pérez son los protagonistas de una bella y apasionante aventura. Su objetivo es el de ascender a la cima del Dhaulagiri (8.136 metros) y seguidamente acometer la conquista del Everest (8.848 metros). Pauner se halla inmerso en la carrera de los catorce "ochomiles", mientras que Marta podría convertirse en la primera aragonesa en hollar una cima de más de 8.000 metros. Sus impresiones a lo largo de esta expedición seran publicadas conforme lleguen en este mismo blog.

A la conquista del Dhaulagiri


Una vez más, nuestros pasos se dirigen hacia una de estas grandes montañas de Nepal. Poco a poco vamos ganando altura por estos verdes valles, llenos de vegetación y de humedad. Nos dirigimos al Dhaulagiri (8.167 metros), esbelta montaña que ya me rechazó en el año 2006. En aquella ocasión, la suerte, tan necesaria en estas campañas, nos fue esquiva y cerca de la cima tuvimos que renunciar a nuestros sueños.
Ha pasado el tiempo, ha habido otras cumbres y de nuevo, le ha tocado el turno a esta montaña blanca del Himalaya. Salimos de Pokhara hace unos pocos días, Javier Pérez, Marta Alejandre y yo mismo, rumbo a Beni, por una destartalada pista. Ahí comenzamos a caminar y hoy, tras tres días de marcha, ya nos encontramos a 3.000 metros de altura. Hemos recorrido este largo valle, en etapas muy similares unas de otras. Nos encontramos a 2 días de nuestro campo base, que se situará a 4.700 metros de altura y las noticias que nos llegan de arriba, ¡como no!, son malas.
Hay mucha nieve y los porteadores no pueden alcanzar el campo base. Mañana iremos hasta los 3.500 metros del campo italiano, donde esperan otros grupos con sus porteadores que mejoren las condiciones. De momento no parece que sea así. Llueve cada día y esto, en altura, es nieve. Parece ser que la única solución es que nos suban a todos en helicóptero hasta el campo base, lo cual no nos hace mucha gracia. Por un lado, el sobrecosto que ello representa y por otro, el riego que supone. Aún se me pone la carne de gallina cuando recuerdo el accidente que tuvimos al abandonar ese mismo campo base en el año 2.006. La suerte nos sonrío esa vez y salvamos la vida milagrosamente, tras estrellarnos contra el suelo al despegar de nuestro campo base. Ya veremos mañana y si no hay otro remedio, habrá que asumir este riesgo, como tantos otros que tomamos sobre nuestras espaldas. De cualquier forma, no es un buen presagio. Si la nieve no deja llegar hasta el campo base, no es difícil imaginar como tiene que estar de cargada de nieve la montaña. En fin, tiempo al tiempo. Queda una larga singladura y esto no ha hecho sino empezar. Confiemos en que todo nos sonría en esta expedición que estamos comenzando.
Carlos Pauner