Carlos Pauner, Javier Pérez y Marta Alejandre, en la tienda comedor del campo base del DhaulagiriLOS TRES ARAGONESES INICIARON EL ATAQUE A LA CUMBRE DEL DHAULAGIRI
El pasado domingo por la tarde, las distintas expediciones que se encuentran en el Campo Base del Dhaulagiri contrastaron sus partes meteorológicos. Todos coincidían, el 2 de Mayo por la tarde entrará un fuerte frente en la zona que durará unos diez días. Por lo tanto, los tres montañeros aragoneses Marta, Javier y Carlos, junto con los demás expedicionarios allí, decidieron cambiar sus planes. Salieron en la mañana de ayer lunes de camino hacia la cima del Dhaulagiri. Horas depués llegaron al campo I, hoy martes esperan estar en el C-2, mañana miércoles al C-3, y esperan poder llegar a la cima el jueves por la mañana, día 1 de Mayo. Antes de dicha partida, Carlos Pauner dejó escrito el siguiente texto, que él mismo ha titulado "El asedio":
Cuántas veces habremos leído en la literatura de montaña esta magnífica palabra. El asedio. Los alpinistas asediaron la pared durante varios días... El asedio a la montaña duró varias semanas, etc... Bueno, se podría decir que estamos en ello, en un asedio feroz a nuestro Dhaulagiri. Hemos escalado parte de sus laderas y estamos a su alrededor, agazapados, esperando asestarle el golpe definitivo. Pero en realidad, si se piensa detenidamente, el asediado no es el Dhaula, sino nosotros mismos. La montaña nos asedia a nosotros, nos mantiene a raya en sus dominios. Nos lanza fuertes vientos, nos deja helados con su nieve, nos paraliza en el campo base a su merced. Pone a prueba nuestra capacidad de aguante, nuestra capacidad de dejarnos influir por los acontecimientos. Nos vuelve locos, con algún día aparentemente bueno para la escalada, lo cual nos hace dudar de nuestros partes, para luego mostrarse completamente distinto... ¡Ay, como se lo saben hacer estas montañas!.
Poco a poco, los días pasan y no encontramos el agujero de buen tiempo definitivo. El Dhaula se ríe, se muestra irónico. Nos las prometíamos muy felices hace algunas jornadas, pero creo que, la batalla, no ha hecho ni comenzar. Esta montaña áspera y rancia va a poner a prueba todo nuestro espíritu, nuestra psicología, nuestra experiencia. Cada día que pasa aquí abajo es una prueba más. Nos vamos poniendo nerviosos, hablamos, nos reunimos, discutimos sobre los partes y comienza, como en otras ocasiones ya he contado, ese nuevo tipo de religión, cuyo principal profeta es la predicción meteorológica. No en vano, vaya desde aquí mi más profundo agradecimiento a las personas que nos facilitan estas informaciones. Hacen que la toma de decisiones sea más sencilla aquí arriba, que tengamos más seguridad en nuestras incursiones en el mundo de la altura.
Paralelamente, nosotros mismos, nos hacemos nuestros líos y composiciones de lugar, empujados por el único y puro sentimiento de acertar, de que la siguiente salida no sea baldía, de que terminemos de una vez en este lugar. Más o menos, todas las predicciones del tiempo coinciden. Ahora estamos siendo azotados por el viento y en altura, el dueño y señor sólo es él, el dios Eolo. Parece ser que para el periodo del 1 al 3 de Mayo, el viento disminuye y podríamos tener una oportunidad. No obstante, irónico el Dhaula como es, parece que nos va a obsequiar con una serie de grandes nevadas al mismo tiempo. Difícil tarea, encontrar un hueco entre el huracán y el cambio de tiempo. Realmente no sabemos qué hacer. No sabemos cuándo salir hacia arriba. No sabemos a qué carta apostar. Cierto es que aquí las indecisiones no valen nada, así que en las próximas horas habrá que decidir. Apostar por una fecha o por otra. Encontrar ese resquicio y aprovecharlo. Creo que es una situación que hay que sopesar muy muy bien. Ahora la montaña está sin casi nieve. No está peligrosa y por tanto, tenemos que aprovechar esta situación. Seguro que no vuelve a estar así en toda la temporada. Meditaremos, discutiremos, nos daremos por completo a esta nueva religión y sin duda, en los próximos días, la decisión tendrá que ser tomada, para bien o para mal. Nuestro margen de maniobra no es muy grande. Seguimos en nuestro asedio, mejor dicho, en el del Dhaula.
Poco a poco, los días pasan y no encontramos el agujero de buen tiempo definitivo. El Dhaula se ríe, se muestra irónico. Nos las prometíamos muy felices hace algunas jornadas, pero creo que, la batalla, no ha hecho ni comenzar. Esta montaña áspera y rancia va a poner a prueba todo nuestro espíritu, nuestra psicología, nuestra experiencia. Cada día que pasa aquí abajo es una prueba más. Nos vamos poniendo nerviosos, hablamos, nos reunimos, discutimos sobre los partes y comienza, como en otras ocasiones ya he contado, ese nuevo tipo de religión, cuyo principal profeta es la predicción meteorológica. No en vano, vaya desde aquí mi más profundo agradecimiento a las personas que nos facilitan estas informaciones. Hacen que la toma de decisiones sea más sencilla aquí arriba, que tengamos más seguridad en nuestras incursiones en el mundo de la altura.
Paralelamente, nosotros mismos, nos hacemos nuestros líos y composiciones de lugar, empujados por el único y puro sentimiento de acertar, de que la siguiente salida no sea baldía, de que terminemos de una vez en este lugar. Más o menos, todas las predicciones del tiempo coinciden. Ahora estamos siendo azotados por el viento y en altura, el dueño y señor sólo es él, el dios Eolo. Parece ser que para el periodo del 1 al 3 de Mayo, el viento disminuye y podríamos tener una oportunidad. No obstante, irónico el Dhaula como es, parece que nos va a obsequiar con una serie de grandes nevadas al mismo tiempo. Difícil tarea, encontrar un hueco entre el huracán y el cambio de tiempo. Realmente no sabemos qué hacer. No sabemos cuándo salir hacia arriba. No sabemos a qué carta apostar. Cierto es que aquí las indecisiones no valen nada, así que en las próximas horas habrá que decidir. Apostar por una fecha o por otra. Encontrar ese resquicio y aprovecharlo. Creo que es una situación que hay que sopesar muy muy bien. Ahora la montaña está sin casi nieve. No está peligrosa y por tanto, tenemos que aprovechar esta situación. Seguro que no vuelve a estar así en toda la temporada. Meditaremos, discutiremos, nos daremos por completo a esta nueva religión y sin duda, en los próximos días, la decisión tendrá que ser tomada, para bien o para mal. Nuestro margen de maniobra no es muy grande. Seguimos en nuestro asedio, mejor dicho, en el del Dhaula.
Carlos Pauner







